Adicta al fuego
- Georgina Guzmán

- 21 sept 2020
- 1 Min. de lectura
La rabia que surge luego de terminar una relación, el enojo y la ira pueden servir como un gran motor para alcanzar el próximo nivel en el juego de la vida.
Tu nuevo combustible te ayuda a ponerte en forma, a comenzar un proyecto, quizá ahorrar con fervor y darte el gusto de un viaje, un carro, un departamento, y coloca aquí lo que más anhelas poseer.
Por fuera todo eso a la gente le encanta, te aplauden, te felicitan porque estás "logrando" algo y no te has dejado "vencer" por el dolor; sin embargo, el combustible que al inicio cayó del cielo, sí tiene un precio...tu salud.
La ira ingerida en dosis diarias por una cantidad de tiempo prolongada puede ser fatal para tu cuerpo y tu alma, tiene una fecha límite y el combustible acaba consumiendo al propietario de este.
Una vez consumido el recipiente, es decir, tú, este queda vacío, quemado, maltratado pero un viejo amigo vuelve a tocar la puerta.
El dolor llegará porque todo este tiempo estuvo esperando a que el fuego se apague. Quiere ingresar no para destruirte como la mayoría piensa, sino para enseñarte.
Quizá alguna vez fuimos adictas al fuego porque sin él no podríamos habernos levantado pero ten el valor de dejarlo ir y tú misma invitar al gran sabio que espera por ti, el maestro llamado dolor.
Con amor,
Georgina.





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