Mi bonita
- Georgina Guzmán

- 28 ago 2020
- 2 Min. de lectura
Cuando no tenemos consciencia de las palabras que elegimos para hablarnos a nosotras mismas, es muy fácil caer en la crítica constante, en los insultos, en el tono de voz duro, a cada instante.
Mini historia:
No puedo poner el nombre de este hombre aquí pero lo llamaré Maestro, no porque en sí lo haya sido sino porque llegó a mi vida para despertarme y enseñarme tantas cosas, obviamente, rompiéndome el corazón.
Maestro llegó con dulzura, ternura...palabras que no tenía en mi vocabulario consciente y mucho menos en el corazón. Recuerdo que su forma de ser en esencia era cariñosa, atenta, amable, compasiva y tierna. Yo nunca me había tratado a mí misma con ese nivel de atención y nutrición, pero ahora veo que fue eso lo que me cautivó y enganchó.
Pasé años peleada con la palabra bonita porque así él me llamaba, así él me escribía. Él se fue y yo aprendí que era hora de volver a casa porque el llamado era fuerte y claro. Ahora veo que fue difícil decirle adiós porque lo "necesitaba" para sentirme especial, atendida y mimada.
Ahora soy yo quien se acompaña, quien se cuida, quien se valora, quien se respeta y despúes de muchos años, quien se dice bonita.
Si jamás tuvimos a alguien que nos tratara con ese nivel de expresión de amor, de cariño y cuidado desde muy pequeñas ahora quizá busquemos una fuente externa que sí lo haga. Todo lo que no provenga de nuestro interior, forma parte de un poder "prestado", claro que habrán muchas personas que te traen de manera especial, que te traten como una princesa pero si el trato amable no proviene también de tu templo (tú misma) dependerás de estas fuentes externas para sentirte valiosa.
Bonita, mírate al espejo pero mírate de verdad, quédate ahí mirando fijamente tu reflejo, despierta, date cuenta de que vales simplemente porque existes, vales porque sí y punto.
Háblate bonito, trátate bonito, expande tu corazón y abrázate fuerte, muy fuerte para que todo tu cuerpo sienta ese amor que ha estado en ti esperando por ti y para ti.
Con amor,
Georgina





Comentarios