Orar, una forma de amar
- Georgina Guzmán

- 5 may 2020
- 2 Min. de lectura
Extracto del libro La Danza de la Sombra de David Richo:
"La oración verdadera es una forma de consciencia plena.
Es un sí incondicional al presente sin el deseo de cambiar o controlar su dirección.
Rezar al ego es tratar de satisfacer sus propósitos, especialmente la alteración de las realidades y sus consecuencias para ajustarse a sus propios deseos narcisistas.
La oración que surge de la espiritualidad es una aceptación a la revelación del destino en cualquiera de las formas en que deba producirse. Orar no es pedir inmunidad, es pedir fuerza para aceptar lo que pueda llegar, para crecer a causa de ello y para agradecérselo.
Rezar con consciencia plena es liberar el poder de sanación que tenemos en nosotros y en el Yo arquetípico.
Los estudios muestran que las oraciones dirigidas a la Virgen de Lourdes son más efectivas si se realizan con plena atención y conscientemente abiertos a cualquier resultado que aquéllas que están apegadas insistentemente a un resultado en particular."
Es evidente que nuestro concepto de oración es muy distinta a esta, cuando he escuchado orar a personas, escucho peticiones para cambiar una realidad o un futuro inmediato, en realidad no sabemos que la vida ya está escrita y que lo que sí podemos pedirle a la Fuente Divina, son fuerzas para aceptar el presente. Que la vida esté escrita no significa que abandonemos todo intento y ya... por favor, es decir que hay un Plan Superior a ti, que no conoces, y que tu mente y nuestro ego pequeño, no puede comprender. A veces nuestros tableros de sueños son deshechados porque no se cumplió nuestro más grande deseo, nos molestamos, sin embargo, desde esta posición cedes tu poder, el verdadero poder es estar presente ante tu dolor, aceptarlo, aceptar tu realidad y aun así, mantener la fe de un resultado igual o mejor de lo que esperabas, abriéndote, con paciencia a la magia que hay detrás de nuestras vidas.
Con amor,
Georgina.





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