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Perdonar desde el corazón y no la mente

Antes pensaba que perdonar era una simple decisión, algo muy de la mente. Quizá cuando no tenemos ese "sentimiento" del perdón o disposición a perdonar, empecemos con la intención de perdonar, por algo simplemente del deber, algo mental únicamente, para sentirnos mejor, para dejar de hacernos daño y el clásico: "no lo hagas por esa persona, hazlo por ti"; sin embargo, a pesar de "decidir" perdonar, para mí no fue suficiente, en realidad, es intención y rendirte, rendirte a saber que en este momento quizá no puedes, pero sientes que quieres, y pides a una energía superior, que no ves, pero que sabes que existe, que te asiste y te cuida, que sabe más que tú, entonces es ahí que la vida, orquesta sus jugadas. Yo diría que estas jugadas a veces son una especie de teatro, en el que si eres o estás consciente, presente, te puedes dar cuenta de que el personaje que tanto detestas y odias, podrías estar interpretándolo.... tú.


Nunca me fue más fácil perdonar que cuando me di cuenta de que estaba actuando tal cual los "villanos" de mis historias, quizá no con la misma intensidad, ni con tanta inconsciencia podría decir, para no usar la palabra maldad (no existe eso), pero sí con la misma esencia de sus sombras. Es ahí que se abrió, primero mi cerebro, como ese emoji con una explosión en la cabeza, luego el corazón, una sensación ,no de perdón instantáneo, sino de de entendimiento, de ahora "estar en sus zapatos", de vivir realmente el por qué quizá de sus acciones, y entendí que mis villanos y yo, simplemente somos seres humanos.


Me sentí unida a ellos de una forma que jamás hubiese podido sentir, creo yo, ni en un sueño lejano, eramos todos parte de una misma naturaleza, ya no estaba separada de ellos. Luego de esa sensación de entenderlos, vi con asombro que me sentía en paz; al recordar a estos villanos, ya no sentía rencor u odio, simplemente nuestra humanidad compartida.


¿Sería esta quizá la famosa sensación del perdón? Pienso que sí, que es el inicio, podría hacer una metáfora absurda, (detente aquí porque la metáfora sí es muy absurda) esta sensación de humanidad compartida, es la base de una torta, el keke digamos, y el fudge, la parte más deliciosa (para mí) sería la sensación de gratitud, y esta oleada de agradecimiento, viene después de apreciar lo que fue y cómo eso te ha hecho quien eres hoy, y no hablo de verte logrando o alcanzando algo, simplemente quizá esa sensación te tome por sorpresa estando en pijamas aún, o simplemente observando la naturaleza o haciendo uno de tus tantos rituales de conexión favoritos.


Perdonar es divino, es sagrado; la clave está, si es que hay, en que una parte del trabajo del perdón es tuya, ( tu disposión, tu presencia y tu consciencia) y la otra parte déjasela a lo Divino, ya no tienes nada que hacer, mas que rendirte a los juegos de la vida, quizá te sorprendan en una escena familiar...


Abrazos y amor!


Georgina.





 
 
 

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