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¿Por qué meditar en nombre del amor propio?

Meditar en nombre del amor propio es:


  • Cultivar una relación contigo misma.

  • Hacerte amiga de todas las partes que conforman tu ser.

  • Soltar el deseo de "mejorarte", "arreglarte", "resolverte" como si fueses un problema.

  • Soltar la agresión inconsciente de la auto mejora, la auto crítica y la culpa de "no ser suficiente".

  • Lo que sucede en tu sitio de meditación, es decir cómo te hablas, cómo te tratas, cómo tratas a tu mente, también sucede fuera, en el mundo exterior.

  • Fortalecer el compromiso que tienes contigo misma y si no lo tienes, cultivarlo.

  • Brindarte ternura mediante tu respiración, acariciando cada órgano interno y exhalando bendiciones a tu alrededor.

  • Conocer cuál es tu diálogo interno.

  • Conocer qué creencias circulan por tu mente, sin juzgar.

  • Practicar la aceptación de lo que es.

Meditar después de meses y años puede caer en la rutina, como cualquier relación de amor también necesita de sazón. Según Bob Sharples podemos vivificar nuestra meditación de la siguiente manera:


  • Enciende un incienso.

  • Cambia de postura.

  • Encuentra otro espacio donde sentarte.

  • Camina antes de meditar.

  • Trae a tu espacio elementos que inspiren a tu espíritu, puede ser una imagen, velas, oráculos, etc.

Que la meditación sea tu herramienta para abrazar y nutrir tu cuerpo, tu mente y tu espíritu. Cultivar tu amor propio y para quienes te rodean.


Con amor,


Georgina.




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