"Un Hombre no puede ser la fuente de felicidad de una Mujer"-Yehuda Berg
- Georgina Guzmán

- 3 may 2020
- 3 Min. de lectura
Aún recuerdo el día en que me recomendaron este libro, pasaba por una relación tóxica (la número 4 para ser exacta; sí, lo sé, no aprendía) y como solía hacerlo cuando estaba rodeada de amigas, empecé a relatar mis tormentos existenciales de aquellos tiempos: me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere; deshojando margaritas, todos los días, y mis amigas claro, escuchando; saliendo de mis clases de Asesoría de Imagen, fue que una de mis compañeras, me recomendó este libro, Reglas Espirituales de las Relaciones de Yehuda Berg, me obsesioné en encontrarlo y comprarlo rápidamente, cuando por fin lo obtuve, no les miento, lo terminé en un día.
De nuevo, para ser más exacta, en una noche, así de desesperada estaba por encontrar respuestas a mis interrogantes o ....ahora lo veo, quería la confirmación de lo que muy en el fondo ya sabía, esa relación no era para mí.
Tal como escribe Yehuda Berg (página 83):
"Si eres de las que esperan encontrar el hombre perfecto pensando que cuando lo hagas serás feliz, tengo una noticia importante para ti. El trabajo del hombre no es hacer feliz a una mujer. Tampoco es tarea de la mujer hacer feliz a un hombre. Ese no es el rol del hombre, ni de la mujer. Los roles del hombre y la mujer son bastante específicos, y ninguno incluye en su descripción "ser responsable de la felicidad del otro". No es así como funciona el Universo.
¿Cuál es entonces la fuente de felicidad de una mujer? ¿El chocolate? ¿El sexo? ¿El silencio? ¿Una buena conversación? ¿Un par de zapatos nuevos? Bromas aparte, tú sabes la respuesta: La Luz por supuesto. "
Por esta página mi mente, en ese entonces, adicta a la droga del "amor", iba entendiendo poco a poco que nada podía hacer para que este compañero momentáneo de viaje, me quiera como mi mente quería que lo hiciera.
La Luz, de la que habla Yehuda Berg, se refiere a algo así como la Fuente Divina de todo, es decir, en mis términos, a la energía creadora de todo, la que nos conecta unos con otros, basada en el amor puro. Es decir, tu felicidad solo depende de cuan conectada te encuentres con esta Luz, con esta energía. Recuerdo que por esos años, recién empezaba a conectar con aquello que me hacía sentir viva, pero me exigía mucho. Viví 26 años desconectada de mí y en un mes, quería resolver esta desconexión.
Aquí otra parte de este capítulo que me impactó:
"Un hombre ansía tener a su lado a una mujer que ha hecho de la Luz su fuente de plenitud; una mujer motivada por el amor, no por el miedo ni la desesperación. Cuando en lo más profundo de tu corazón sepas que no necesitas a un hombre, descubrirás la verdadera atracción"
Al principio, debo admitir que empecé a conectarme con aquello que me gustaba como una forma de manifestar ese amor del que tanto hablaban los libros, pero ahora entiendo que no es la forma. Trabajar en lo que amas para manifestar una relación de "amor", es una trampa del ego, de la mente. Asimismo la última frase, la de saber que no necesitas a un hombre, quizá pueda resultar engañosa, para muchas, porque puede ser interpretado como el ser "mujer maravilla y de acero" la que no siente, la fría y esto sí que atrae, ( a los emocionalmente No disponibles) pero no atrae desde el corazón, atrae desde el miedo y la falta de confianza en ti, para abrir tu corazón.
Así que, este es un lindo libro, para leer con consciencia, viendo más allá de los términos en el sentido literal, pero sí, admito que fue una buena forma de recordarme que lo único que podría satisfacer mi alma , era esa Luz, esa fuente de amor universal. Gracias Yehuda Berg! y muchas gracias a esa amiga que me recomendó este libro!
Si quieren saber más reglas, déjenme su comentario, para escribirles más acerca de ellas, un abrazo!
Con amor,
Georgina.





Comentarios