Vistiendo la herida de palabras
- Georgina Guzmán

- 13 jul 2020
- 1 Min. de lectura
Escribir sana, no solo lo digo yo, lo respaldan muchos estudios. El dolor, la traición, la humillación a veces parecen no tener vías de salida pero sí las hay y es a través de las palabras.
¿Qué sientes?
¿Dónde lo sientes?
¿Qué metáfora podrías usar para describir tu estado actual?
¿Qué significado podría tener tu historia a partir de ahora?
¿Qué estás dispuesta a soltar para empezar de nuevo?
Es cierto que a veces usamos nuestras preciadas palabras para buscar una reconexión con el otro, el adorado y terriblemente amargo "otro", a través de llamadas, mensajes, whatsapp, indirectas por redes sociales, etc.; todo aquello disfraza un "mírame otra vez", "vuelve", "te necesito"; pero llegará un momento en el que tu herida no pueda más y sea hora de verla, revisarla, abrazarla y sanarla.
Todas esas palabras que alguna vez tuvieron como destinatario ese "otro" ahora las puedes canalizar a la vida, al universo, a los seres que las necesitan y sobretodo a la persona más importante en tu vida: tú.
Escribe tu pena, tu dolor, tu ansiedad, tu angustia, lee lo que has escrito y mira ahí con tierna curiosidad, qué hay ahí para ti, en medio de ese caudal de emociones ahora plasmados en papel, se esconde un gran mensaje y una invitación a que sigas, a que vayas más, cada vez más, profundo.
Que tu dolor sea ahora la puerta a una gran aventura interna, tu aventura, tu viaje más importante: de regreso a ti.
Te deseo un feliz viaje,
Con amor,
Georgina.





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